Tiene una preciosa zona interior, pero está decididamente volcada al mar. La playa de Vinaròs, es una amplia lengua de arena dorada que se extiende a lo largo de un kilómetro.
El paseo marítimo, discurre a lo largo de esta playa, como un privilegiado mirador, además muchas calas jalonan el litoral vinarocense, discretas e íntimas la mayor parte, salvajes algunas de ellas, acogedoras todas.
Vinaròs es una ciudad abierta al mar y a los visitantes, ha sido siempre una población festiva, que hace participar en ellas a todos cuantos se acercan de su alegría de vivir, su calidad de vida. Destacan las fiestas mayores, de San Juan y San Pedro a finales de junio. Verbenas por la noche, feria de atracciones, con sus actuaciones musicales de grupos de moda o su extraordinaria corrida de toros, forman el menú de las fiestas al que están invitados cuantos visitan la ciudad en estos días.
Famoso es también su carnaval, la alegría desbordada y contagiosa, el brillo y la vistosidad de los disfraces y las carrozas.
Las fiestas del Langostino, en agosto, ofrecen además de la oportunidad de disfrutar de este preciado marisco en una demostración popular, todo tipo de actos festivos realzando y homenajeando a los turistas que eligen esta entrañable ciudad mediterránea para pasar sus vacaciones y descansar.
Pescados y mariscos constituyen la base de la cocina local destacando el langostino como el manjar más reconocido presentado en infinidad de preparaciones desde la más sencilla a la más elaborada. Entre los platos de la cocina tradicional marinera podemos señalar la fideuà, arroz a banda, arroz negro, “suquet de peix”, sepia con patatas. Todo tipo de mariscos al vapor, plancha o con salsa.
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