Es una ciudad acogedora, donde los castellonenses comparten, además, un proyecto global de modernización que nos ha llevado en pocos años a transformar sustancialmente buena parte de la ciudad sin perder por ello las peculiaridades que nos son propias.
Castellón se ha consolidado como un centro de desarrollo en los sectores industrial y de servicios, no ha abandonado la actividad agraria, base de la prosperidad económica en anteriores décadas.
Esta es una ciudad que se pone a disposición de quien nos visite: espacios naturales, parques urbanos, monumentos, museos, actividades culturales y sobre todo los vecinos, que constituyen el mejor patrimonio de castellón.
Todos ellos lograrán que la acogida al visitante sea calurosa, como corresponde a una población de probada tradición tolerante y liberal, como es la nuestra.
Castellón es una ciudad que vale la pena conocer. Las innumerables ofertas culturales y de ocio se complementan con la atractiva variedad del término municipal, en el que destaca el puerto y núcleo urbano del Grao, las extensas y magníficas playas, el parque municipal de El Pinar, la ruta de las ermitas del Caminàs, el lugar histórico de la Magdalena, la basílica del Lledó y el paraje del Molí la Font.
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